martes, 22 de agosto de 2017

Pequeñas Semillitas 3427

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3427 ~ Martes 22 de Agosto de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Algunas anécdotas de San Alberto Hurtado, cuya memoria celebramos hace pocos días:
- Alberto no podía entrar a los jesuitas porque debía sostener económicamente a su familia. El padre Damián Symon relata cómo vino la solución: “Durante todo el mes del Sagrado Corazón de Jesús del año 1923, a las 10 de la noche, lo vi tenderse en el suelo, frente al altar del Santísimo Sacramento, y pasar una hora entera en esa postura, implorando, en la oración más fervorosa, que el Señor le solucionara sus problemas económicos para poder consagrarse totalmente a Dios”. La solución llegó de modo providencial, precisamente el día del Sagrado Corazón.
- Un misionero capuchino lo observó cuando rezaba la Misa, y le llamó tan poderosamente la atención que dijo no haber visto nunca una celebración tan devota y edificante, y teniendo así los sacerdotes chilenos un ejemplo tan notable, todos deberían ser santos. ¡Su fuego era capaz de encender otros fuegos…! (Mons. Francisco Valdés).
- Tenía la costumbre de no irse nunca a dormir sin antes haber rezado el Rosario. “A cualquier hora que termine, rezo primero el rosario antes de acostarme”. En la casa de retiros yo lo vi a veces empezar el Rosario a la una de la mañana. (P. Arturo Gaete sj).

¡Buenos días!

Siembra siempre
Otra nueva semana se abre para ti llena de posibilidades. Aprovéchala bien. Sé generoso. Pasa por el mundo desparramando bondad, ayuda, alegría y paz. El símbolo de la mano abierta que da todo lo que tiene, podría ilustrar con acierto el pensamiento de Jesús que dijo una vez: “La felicidad está más en dar que recibir” (Hechos 20, 35).

Minuto a minuto, con la mano abierta, en el surco de la vida, ¡siembra!
Deja caer el grano, entrega al mundo tu ofrenda, como el Sembrador Divino, ¡siembra!
Nada se pierde de lo que se entrega; el Señor cosecha, tú, ¡siembra!
No importa que nunca el fruto en sazón veas; tú sólo eres instrumento: ¡siembra!
Entrégate siempre, no te detengas. A cada momento, ¡siembra!
Y cuando la semilla hecha planta florezca habrá dos motivos: Dios y tu siembra.

Con esta firme esperanza de que todo a su tiempo florecerá, te auguro que comiences con ánimo e ilusión tus tareas de cada semana, disfrutando la sólida felicidad de dar y sembrar. El próximo domingo estoy contigo, si Dios quiere. Y que él te bendiga.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos». Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible».
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros». (Mt 19,23-30)

Comentario:
Hoy contemplamos la reacción que suscitó entre los oyentes el diálogo del joven rico con Jesús: «¿Quién se podrá salvar?» (Mt 19,25). Las palabras del Señor dirigidas al joven rico son manifiestamente duras, pretenden sorprender, despertar nuestras somnolencias. No se trata de palabras aisladas, accidentales en el Evangelio: veinte veces repite este tipo de mensaje. Lo debemos recordar: Jesús advierte contra los obstáculos que suponen las riquezas, para entrar en la vida...
Y, sin embargo, Jesús amó y llamó a hombres ricos, sin exigirles que abandonaran sus responsabilidades. La riqueza en sí misma no es mala, sino su origen si fue injustamente adquirida, o su destino, si se utiliza egoístamente sin tener en cuenta a los más desfavorecidos, si cierra el corazón a los verdaderos valores espirituales (donde no hay necesidad de Dios).
«¿Quién se podrá salvar?». Jesús responde: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible» (Mt 19,26). —Señor, Tú conoces bien las habilidades de los hombres para atenuar tu Palabra. Tengo que decírtelo, ¡Señor, ayúdame! Convierte mi corazón.
Después de marchar el joven rico, entristecido por su apego a sus riquezas, Pedro tomó la palabra y dijo: —Concede, Señor, a tu Iglesia, a tus Apóstoles ser capaces de dejarlo todo por Ti.
«En la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria...» (Mt 19,28). Tu pensamiento se dirige a ese “día”, hacia ese futuro. Tú eres un hombre con tendencia hacia el fin del mundo, hacia la plenitud del hombre. En ese tiempo, Señor, todo será nuevo, renovado, bello.
Jesucristo nos dice: —Vosotros, que lo habéis dejado todo por el Reino, os sentaréis con el Hijo del Hombre... Recibiréis el ciento por uno de lo que habéis dejado... Y heredaréis la vida eterna... (cf. Mt 19,28-29).
El futuro que Tú prometes a los tuyos, a los que te han seguido renunciando a todos los obstáculos... es un futuro feliz, es la abundancia de la vida, es la plenitud divina.
—Gracias, Señor. ¡Condúceme hasta ese día!
Rev. D. Fernando PERALES i Madueño (Terrassa, Barcelona, España)

Santoral Católico:
Santa María Reina
Celebramos hoy a María, la madre de Jesucristo y madre nuestra, glorificada por el Padre como Reina junto a su Hijo. Aunque el título de Reina se atribuye a María desde antiguo -recuérdese la Salve Regina, el Regina coeli o las letanías lauretanas- su fiesta fue instituida por Pío XII en 1954. Desde el año siguiente, la Iglesia la celebraba el 31 de mayo, como coronación del mes mariano, mientras la familia franciscana, por especial concesión pontificia, la celebraba, con misa y oficio propios y bajo el título de «María Virgen, Reina de la Orden de los Menores», el 15 de diciembre, octava de la Inmaculada. En la última reforma litúrgica, la celebración se ha trasladado al 22 de agosto, octava de la Asunción, para subrayar el vínculo de la realeza de María con su participación especial en la obra de la redención y en el misterio de la Asunción. Dice el Concilio Vaticano II en su Constitución dogmática: «María fue asunta a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemeje de forma más plena a su Hijo».
Oración: Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano

Palabras de San Juan Pablo II
"La devoción popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada (…) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte» (Lumen gentium, 59). […] En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el concilio de Éfeso la proclama «Madre de Dios», se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento ulterior de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo”

Tema del día:
Un sembrador salió a sembrar
El título nos remite al Evangelio, donde Mateo, Marcos y Lucas relatan la parábola del sembrador.

Las parábolas… ¡Qué manera insuperable para comprender a través de comparaciones simples, las verdades profundas de la fe! La gente sencilla ama las comparaciones y las imágenes. Jesús, el Catequista con mayúscula, lo sabe y es por eso que  les habla a sus apóstoles con parábolas, de forma tal que puedan entender su mensaje y transmitirlo fielmente. Pero aun así, muchas veces, necesitan una explicación y el Divino Maestro, con su paciencia infinita, se la da. La semilla es la Palabra de Dios. El sembrador es Jesús. El mundo es el campo donde es anunciado el Evangelio, esa semilla que cae a lo largo del camino, cuando no es escuchado; en pedregal o entre espinas, asfixiándose muy pronto en el corazón de quienes se encuentran tan ocupados que no le prestan la debida atención. Todos tienen oportunidad de escucharla, aunque no todos tienen el oído atento para que esta retumbe en su corazón. Pero una parte de la semilla cae en tierra buena, en seres humanos a quienes el Bautismo les abrió los oídos y su corazón se inundó de fe, que aman a Dios profundamente y son solidarios con su prójimo. Personas en quienes la semilla da fruto abundante.

El catequista es alguien que recibió el Bautismo y la misión de hacer retumbar la Palabra de Dios en los corazones de aquellos que le son confiados. ¡Qué tarea sublime! ¡Qué gracia inmensa! ¡Qué regalo del Cielo! ¡Qué responsabilidad enorme es haber recibido, sin mérito propio, esa vocación, ese llamado!

Los catequistas celebran su día el 21 de agosto, Memoria de San Pío X, Patrono de los catequistas.

¿Quién fue San Pío X? Un chico que nació  en un pueblito del Norte de Italia, perteneciente a una familia muy pobre de bienes materiales, pero riquísima en valores cristianos, que supieron transmitirles a sus hijos. Fue bautizado con el nombre de Giuseppe, José para nosotros. Su familia y conocidos lo llamaban Beppo. Era el mayor de diez hermanos. Su papá, Juan Bautista Sarto, trabajaba en el ayuntamiento de la aldea. Por un sueldo bajísimo se ocupaba de la limpieza y realizaba encargos. Recorría muchos kilómetros diariamente llevando y trayendo correspondencia. Margarita Sanson, su mamá, cuidaba con esmero el hogar, criaba los hijos y trabajaba en su casa como costurera. No tenía descanso.

Siendo muy pequeño, Beppo, escuchó el llamado de Dios al sacerdocio. Su párroco y quienes estaban en contacto con él, notaron de inmediato su inteligencia clara y su fervor cristiano. Ellos son quienes lo ayudan para que pueda ingresar al seminario y salir, años después, convertido en el Padre Giuseppe Sarto.

Humildad, sencillez, alegría, sentido del humor eran características de la personalidad de este cura de pueblo que se hacía amar por todos, que lo daba todo, que amaba a los pobres con toda su alma y manifestaba que había nacido pobre, era pobre y deseaba morir pobre. Otro Cristo en la Tierra.

Pasan unos años y al Padre Giuseppe, un día, la Iglesia le pide algo más, que acepte el obispado, que él acepta llorando, obediente, porque la Iglesia se lo pide y él ama a la Iglesia. Y así continúan llamándolo a ocupar cargos, que él considera cargas, pero aceptándolos siempre, aún en contra de su voluntad, porque los considera la voluntad de Dios para su vida. Es así como un día, Beppo, el Padre Giuseppe, es elegido Papa, es llamado para conducir la Iglesia, para llevar adelante en el mar tempestuoso de su tiempo, hacia buen puerto,  la barca de Pedro. Elige como Papa el nombre de Pío, porque considera que así se llamaron Papas que sufrieron mucho. Y él sabe que tendrá que llevar una cruz pesada. De esa manera se convierte en el Papa Pio X, a quien muchos, al poco tiempo de conocerlo, ya le llamaban el Papa Santo, a lo que él replicaba, con su característico sentido del humor: “Santo, no. Sarto”. 

Es muy cierto que cuando Dios quiere hacer a alguien muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María. El amor de San Pío X a Nuestra Madre Celestial era tan inmenso que la nombra Patrona y Reina de su pontificado.

“Dejen que los niños vengan a mí. No se lo impidan”, dice Jesús. El Papa Pío X abre las puertas del Sagrario a los niños. Dispone que puedan recibir la Primera Comunión desde los siete años.
 
“Un pueblo sin catecismo es como semilla sin agua, muere”, aseguraba el Papa Santo y consideraba que lo más urgente en su tiempo era la catequesis, la santidad de los sacerdotes y que cada párroco tuviera a su lado un núcleo de laicos virtuosos, cultos, intrépidos, que fueran verdaderos apóstoles.
 
¡Qué vigencia tienen sus pensamientos hoy, poco más de un siglo después!¡Y qué bueno para la Iglesia y para el mundo en general, que haya sacerdotes, catequistas,  fieles, llenos del Espíritu Santo, comprometidos con el Evangelio, soñadores, que sean instrumentos de paz, que tengan los ojos abiertos y los oídos atentos para descubrir y ayudar a florecer a los Beppos que el Señor siembre en sus comunidades.

Que San Pío X ruegue por nosotros y por el mundo entero.
© Ana María Casal

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Meditaciones
Una de las mezquitas de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) recientemente cambió de nombre a solicitud del príncipe heredero, el jeque Mohammad Ben Zayed Al-Nayan. Un fuerte signo del diálogo interreligioso.
El jeque Mohammad Ben Zayed Al Nahyan, también heredero de Abu Dabi y jefe de las fuerzas armadas de los Emiratos, pidió que una de las mezquitas de la capital de los Emiratos Árabes Unidos cambie de nombre para “reforzar los lazos humanos que existen entre las diferentes religiones” Este lugar de culto se llamará “María, Madre de Jesús” Una acción al principio sorprendente pero que lleva en realidad un mensaje fuerte y adecuado con la historia del cristianismo y del Islam.
La Santísima Virgen desempeña un papel en la religión musulmana frecuentemente ignorado por numerosos occidentales. A los ojos de los fieles del Islam, Maryam (este es su nombre en el Corán) es en efecto la madre de Jesús (nombrado Issa), aún y cuando ellos no reconocen la Encarnación ni reconocen la divinidad de Jesús, pues es para ellos es solo un profeta.

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio. 

Pedimos oración por la salud de Carlos, de España, que ha sufrido un infarto; y su esposa Isabel, que también padece sus problemas. Que la Virgen de Lourdes los proteja y les restaure la salud para que puedan cumplir con lo que Dios tiene preparado para ellos, y sus hijos reciban tranquilidad y fe.

Pedimos oración para Andrés N., que vive en Perú, y se encuentra muy mal tras haber sido diagnosticado con mieloma, luego ha tenido un accidente cerebro vascular y se encuentra en cuidados intensivos. Que Jesús, con su infinita misericordia, le conceda sus gracias de sanación. 

Pedimos oración para las siguientes personas: Angélica Pilar D., de 59 años de edad, de Texas, USA, hospitalizada, con diálisis por infección renal y abdominal; Violeta E., de 60 años, de USA, para que sus estudios médicos  salgan bien y su salud se recupere; Kelley O., de 60 años, de Canadá, para que el Señor la toque con Sus manos y le quite los dolores de la artritis severa que padece; Luis  R. V., de 76 años, de Lima, Perú, para que salve su único ojo con visión; y Esperanza Z., de 76 años, de USA, para que siga recuperándose de su cirugía de aneurisma craneal y su depresión. Por todos ellos, te rogamos Señor.

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo, al rezar por la paz; rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados.  Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de María
Agosto 22
El Corazón de María siempre se relaciona con la paz. María recibió en su corazón y en sus entrañas al Mesías, el rey de la paz.
La paz es el fruto del amor de Dios a los hombres. La paz se construye sobre el amor y la justicia del Reino que hace de los hombres solidarios hijos de Dios y hermanos. Esta es la “felicidad” del Evangelio: “Felices los que trabajan por la paz, porque serán hijos de Dios” (Mt 5,9).
María, Reina de la paz, concédenos construir la paz sobre la solidaridad y la justicia que son el fundamento de una paz profunda y duradera.
* P. Alfonso Milagro

FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

lunes, 21 de agosto de 2017

Pequeñas Semillitas 3426

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3426 ~ Lunes 21 de Agosto de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
Jesús mío, gracias por mostrarme el camino para encontrar la verdad. Gracias por cada una de las acciones de amor que cada día me regalas en cada gesto de bondad que noto en las expresiones de los que se cruzan por mi camino. En tu infinito amor, has decidido quedarte con nosotros y acompañarnos hasta el fin del mundo. Para otorgarnos la salvación de forma perenne y para profundizar nuestra relación contigo. Con tu propio cuerpo y tu santísima sangre a través de la Eucaristía, te conviertes en alimento de poder y de santificación. El mejor de los viáticos para todos tus seguidores con el que recargamos las baterías de nuestro espíritu para enfrentar cualquier circunstancia que pensemos que se saldrá de control. Pan de vida, pan de fortificación y de salvación, que fecunda los sentidos humanos para agudizarlos en el amor y el servicio. Mi Señor, eres modelo de vida, modelo de santidad, fortaleza para los enfermos, Eucaristía de amor y de sanación. Te amo. Ven y transfórmalo todo en mí, para andar por esa vida como un alma errante de tu amor. Amén

¡Buenos días!

El gozo del corazón
La Reina de la Paz te invita a decidirte por Dios: descubrir y cumplir con fidelidad su voluntad es la clave del gozo profundo del corazón. Lee y relee atentamente este mensaje maternal.

“¡Queridos hijos! Hoy quisiera agradecerles todos sus sacrificios y todas sus oraciones. Yo los bendigo con mi especial bendición maternal. Yo los invito a que todos ustedes se decidan por Dios y a que día a día descubran su voluntad en la oración. Yo quisiera invitarlos a todos, queridos hijos, a la conversión total para que el gozo reine en sus corazones. Yo estoy feliz de que tantos de ustedes estén aquí hoy. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

La conversión total consiste en la verdadera fe. La fe es auténtica cuando uno ha sido tocado y sacudido por la experiencia del inmenso y gratuito amor que Dios nos tiene, y se ha sentido impulsado a organizar su vida como respuesta leal y generosa a este descubrimiento. La bendición maternal de la Virgen María te regala hoy esta gracia especial.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?». Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». «¿Cuáles?» —le dice él—. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?». Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. (Mt 19,16-22)

Comentario:
Hoy la liturgia de la palabra pone ante nuestra consideración el famoso pasaje del joven rico, aquel joven que no supo responder ante la mirada de amor con que Cristo se fijó en él (cf. Mc 10,21). San Juan Pablo II nos recuerda que en aquel joven podemos reconocer a todo hombre que se acerca a Cristo y le pregunta sobre el sentido de su propia vida: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?» (Mt 19,16). El Papa comenta que «el interlocutor de Jesús intuye que hay una conexión entre el bien moral y el pleno cumplimiento del propio destino».
También hoy, ¡cuántas personas se hacen esta pregunta! Si miramos a nuestro alrededor, podemos quizá pensar que son pocas las personas que ven más allá, o bien que el hombre del siglo XXI no necesita hacerse este tipo de preguntas, ya que las respuestas no le sirven.
Jesús le responde: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mt 19,17). No es solamente legítimo el preguntarse acerca del más allá, sobre el sentido de la vida, sino que... ¡es necesario hacerlo! El joven le ha preguntado qué tiene que hacer para alcanzar la vida eterna, y Cristo le responde que tiene que ser bueno.
Hoy día, para algunos o para muchos —¡qué más da!— puede parecer imposible “ser bueno”... O bien, les puede parecer algo sin sentido: ¡una tontería! Hoy, como hace veinte siglos, Cristo nos sigue recordando que para entrar en la vida eterna es necesario cumplir los mandamientos de la ley de Dios: no se trata de un “óptimo”, sino que es el camino necesario para que el hombre se asemeje a Dios y así pueda entrar en la vida eterna de manos de su Padre-Dios. En efecto, «Jesús muestra que los mandamientos no deben ser entendidos como un límite mínimo que no hay que sobrepasar, sino como una senda abierta para un camino moral y espiritual de perfección, cuyo impulso interior es el amor» (Juan Pablo II).
Rev. D. Óscar MAIXÉ i Altés (Roma, Italia)

Santoral Católico:
San Pío X
Papa
[Murió el 20 de agosto y su memoria se celebra el 21 del mismo mes]. José Sarto, que ese era su nombre de pila, nació en Riese (Treviso, Italia) el año 1835, de familia campesina. Estudió en el seminario de Padua y se ordenó de sacerdote en 1858. Ejerció diversos ministerios en su diócesis hasta que, en 1884, fue nombrado obispo de Mantua, y más tarde patriarca de Venecia. En 1903 fue elegido papa. Adoptó como lema de su pontificado «Instaurar todas las cosas en Cristo», consigna que, llevada a la práctica con espíritu de sencillez, pobreza y fortaleza, dio grandes frutos: impulsó la lectura de la Sagrada Escritura en lengua vulgar, alentó la participación en las celebraciones litúrgicas para las que renovó los libros y la música, promovió la acción misionera de los laicos, fomentó la primera comunión en edad temprana, publicó su Catecismo predicado antes por él mismo, simplificó la organización de la Curia, atajó los errores de su tiempo, combatió el modernismo. Murió en Roma el 20 de agosto de 1914.
Oración: Señor, Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al papa san Pío de sabiduría divina y fortaleza apostólica, concédenos que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, podamos alcanzar la recompensa eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
© Directorio Franciscano

Pensamiento del día
“Indudablemente la compasión que mostramos hacia los pobres, aliviando sus necesidades, es muy encomiada por Dios, pero ¿quién negará que ocupa un puesto mucho más eminente el celo y el esfuerzo que se endereza a instruir y a persuadir, y de ese modo colmar a las almas, no de los bienes pasajeros de la tierra, sino de aquellos que duran para siempre?
 
Tema del día:
Día del Catequista
La Iglesia Católica celebra cada 21 de agosto, el Día del Catequista, en conmemoración del Papa Pío X, Santo, quien tuvo actuación decisiva a favor de la catequesis e hizo posible entre otras cosas que los niños se acerquen a los sacramentos a edad temprana.

Los catequistas no están guiados sólo por su buena voluntad sino que tienen el mandato misionero para mostrar a todos en nombre de la Iglesia “el rostro misericordioso de un Dios que es siempre padre”. Son muchos los caminos que llevan a ser catequista y, en todos los casos, suelen surgir muchas preguntas en torno a la tarea.

Sin embargo al ir entrando en el mundo de la catequesis, las preocupaciones van cambiando. Se comprende que lo más importante es transmitir con amor el mensaje de Jesús y compartir con los demás la experiencia del encuentro con Jesús. Así, el catequista se convierte, definitivamente, en una persona que cree y sigue a Jesús viviendo la alegría de ser su testigo. Lo escucha en la oración y en la lectura del Evangelio y lo descubre en el discernimiento comunitario y en la vida cotidiana intentando ver a las personas, las cosas, las situaciones, tal y como Jesús las vería hoy.

El catequista se reconoce en búsqueda, en camino; no se cree ni dueño de la verdad ni el “maestro” que llega para esclarecer a los demás sino un instrumento que el mismo Jesús, presente en la comunidad, envía, sostiene y da fuerza para superar las oscuridades y dificultades. Es parte de la gran marcha de creyentes que han recorrido y aún recorren la historia. Marcha que fue iniciada por el pueblo de Israel y ha continuado en la Iglesia y, a través de ella, ha llegado hasta nosotros.

Decálogo para el Catequista
I. Cuidar mi vocación de catequista con la oración y la formación permanente.
II. Estudiar y amar la Palabra de Dios como fuente principal de la catequesis.
III. Crecer en el amor a Cristo, a la Iglesia y a cada hermano.
IV. Desarrollar mi vida espiritual con la vivencia de los sacramentos y la participación activa a favor de la comunidad cristiana.
V. Dar testimonio de Cristo en toda circunstancia.
VI. Trabajar en común unión con los sacerdotes y mis hermanos en la fe.
VII. Preparar con seriedad y creatividad todos los encuentros catequísticos.
VIII. Participar con entusiasmo en los encuentros de formación, de oración y de programación de las catequesis.
IX. Servir con humildad y respeto, confiando más en la acción del Espíritu Santo que en mis méritos.
X. Revisar y purificar mis motivaciones para evitar la rutina y la autosuficiencia.

Meditaciones
María fue preservada, y el Evangelio da fe de ello. En él ella no aparece nunca ni parlanchina di presuntuosa.
En el texto completo de los cuatro Evangelios, si la memoria no me falla, no se menciona más de cuatro veces la palabra de María. La primera vez ella se dirige al ángel pero solo después que él le hablara dos veces. Enseguida, es en casa de Isabel, cuando su voz hace estremecerse a Juan el Bautista en el vientre de su madre y que elogiada por su prima, ella misma se da prisa en alabar al Señor. La tercera vez, ella le habla a su Hijo de doce años, y se queja de que ella y su padre e preocupados debieron buscarlo.
La última vez, fue en las bodas de Caná, cuando ella se dirige a su Hijo y a los que servían el vino, y durante esas veces sus palabras tienen la marca autentica de su bondad natural y de su recato virginal. Haciendo suya la dificultad del otro, no se puede abstener y decide advertir a su Hijo que el vino falta; cuando Él la reprende, la mansedumbre y la humildad le impiden responderle y sin embargo, sin desconcierto ella compromete a los sirvientes a hacer lo que su Hijo les dirá. (San Bernardo de Claraval)

Pedidos de oración
Pedimos oración por la Santa Iglesia Católica; por el Papa Francisco, por el Papa Emérito Benedicto, por los obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, catequistas y todos los que componemos el cuerpo místico de Cristo; por la unión de los cristianos para que seamos uno, así como Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo son Uno junto con el Espíritu Santo; por las misiones; por el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María;  por la conversión de todos los pueblos; por la Paz en el mundo; por los cristianos perseguidos y martirizados en Medio Oriente, África, y en otros lugares; por nuestros hermanos sufrientes por diversos motivos especialmente por las enfermedades, el abandono, la carencia de afecto, la falta de trabajo, el hambre y la pobreza; por los niños con cáncer y otras enfermedades graves; por el drama de los refugiados del Mediterráneo; por los presos políticos y la falta de libertad en muchos países del mundo; por las víctimas de catástrofes naturales; por la unión de las familias, la fidelidad de los matrimonios y por más inclinación de los jóvenes hacia este sacramento; por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas; y por las Benditas Almas del Purgatorio.

Pedimos oración por el eterno descanso del alma de Úrsula y su familia. Ella era una joven española llena de vida y ha fallecido en un accidente. Que el Padre celestial la reciba en su reino.

Pedimos oración para las siguientes personas de Medellín, Colombia: Agustina B., tiene un tumor en el cerebro que se lo van a extirpar; Ana S. de E., muy delicada de salud por su avanzada edad; Rodrigo C., con cáncer de próstata; Alberto G., con problemas renales; el padre Carlos Y., con aneurisma, padre Carlos M., con cáncer de garganta; Alberto A., con problemas cardiacos, y Virgelina S., con problemas renales, la dializan y espera un trasplante de riñon. Que el Señor, con su misericordia infinita, atienda las necesidades de todas estas personas.  

Continuamos unidos en oración por medio del rezo del Santo Rosario poniendo en Manos de Nuestra Madre Bendita todas nuestras preocupaciones, alegrías y necesidades, poniendo al mundo entero en Manos de nuestra Madre y pidiéndole a Ella paz para el mundo, al rezar por la paz; rezamos por todo, por la paz en el mundo, en los corazones, porque la violencia sea desterrada, por la paz para los niños que están en peligro de ser abortados.  Paz para los jóvenes que no encuentran el camino, paz para los deprimidos. Paz para los que no han tenido la dicha de conocer al Amor. En fin rezamos por la paz, y sigamos haciéndolo.

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito soportara nuestras debilidades,
para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia;
escucha las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos
y concede a cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad,
la gracia de sentirse elegidos entre aquellos que tu hijo ha llamado dichosos,
y de saberse unidos a la pasión de Cristo para la redención del mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén

Los cinco minutos de María
Agosto 21
Hay innumerables riquezas en la vivencia de nuestra unión a Cristo y entre ellas una de las más propias para entusiasmarnos es la devoción a María, considerada como una participación y continuación en nosotros de la piedad filial de Jesús para con su Madre.
Nadie conoció a Jesús como ella; nadie mejor que ella puede ser nuestra guía; nadie como ella nos puede enseñar el amor de Jesús.
Virgen Santísima, condúceme siempre por el camino que lleva a la unión a Jesús y los hermanos.
* P. Alfonso Milagro

FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)

domingo, 20 de agosto de 2017

Pequeñas Semillitas 3425

PEQUEÑAS SEMILLITAS

Año 12 - Número 3425 ~ Domingo 20 de Agosto de 2017
Desde la ciudad de Córdoba (Argentina)
Alabado sea Jesucristo…
En el Evangelio de este Domingo, una mujer pagana toma la iniciativa de acudir a Jesús aunque no pertenece al pueblo judío. Es una madre angustiada que vive sufriendo con una hija “atormentada por un demonio”. Sale al encuentro de Jesús dando gritos: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”. 
Jesús reconoce a la mujer como creyente aunque vive en una religión pagana. Incluso encuentra en ella una “fe grande”, no la fe pequeña de sus discípulos a los que recrimina más de una vez como “hombres de poca fe”. Cualquier ser humano puede acudir a Jesús con confianza. Él sabe reconocer su fe aunque viva fuera de la Iglesia. Siempre encontrarán en él un Amigo y un Maestro de vida.
Los cristianos nos hemos de alegrar de que Jesús siga atrayendo hoy a tantas personas que viven fuera de la Iglesia. Jesús es más grande que todas nuestras instituciones. Él sigue haciendo mucho bien, incluso a aquellos que se han alejado de nuestras comunidades cristianas.
P. José Antonio Pagola

¡Buenos días!

Vivo en una estrella
Cuando oras por tus queridos difuntos, te encuentras con ellos en una misteriosa comunión de fe, esperanza y amor. Ellos han transpuesto ya la frontera del tiempo y entrado en el ámbito de la eternidad, propio de Dios. Siempre que haces oración por ellos, los encuentras dentro del dulce abrazo con que Dios estrecha a los que lo aman.

Vivo en una estrella radiante de luz, no lloren mi ausencia estoy con Jesús. Cuando llegué al cielo, cuando vi su faz, mi alma dichosa se colmó de paz. El Dios de los cielos sanó toda herida, me tendió su mano y encontré la vida. Un coro de ángeles y... la Virgen María me vino a encontrar. ¿Qué más quieren hijos? ¡Dejen de llorar! ya desde mi estrella los puedo mirar. Denme una sonrisa para descansar; piensen que los amo, búsquenme en la flor, en la nueva brisa, ¡en lo que es amor! Que estoy presente como lo está el sol, yo sigo latiendo en su corazón...

Si por la fe estás abierto al sentido cristiano de la muerte, no te dejes abatir por la amargura ante una pérdida dolorosa. Tu sensibilidad puede quedar destrozada. Pero, en la zona más secreta del alma, vives una experiencia de paz, esperanza y gozo, porque estás seguro que tus muertos viven ya una existencia trascendente.
* Enviado por el P. Natalio

La Palabra de Dios:
Evangelio de hoy
Texto del Evangelio:
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella los alcanzó y se postró ante Él, y le pidió de rodillas: «Señor, socórreme». Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija. (Mt 15,21-28)

Comentario: 
Hoy contemplamos la escena de la cananea: una mujer pagana, no israelita, que tenía la hija muy enferma, endemoniada, y oyó hablar de Jesús. Sale a su encuentro y con gritos le dice: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo» (Mt 15,22). No le pide nada, solamente le expone el mal que sufre su hija, confiando en que Jesús ya actuará.
Jesús “se hace el sordo”. ¿Por qué? Quizá porque había descubierto la fe de aquella mujer y deseaba acrecentarla. Ella continúa suplicando, de tal manera que los discípulos piden a Jesús que la despache. La fe de esta mujer se manifiesta, sobre todo, en su humilde insistencia, remarcada por las palabras de los discípulos: «Atiéndela, que viene detrás gritando» (Mt 15,23).
La mujer sigue rogando; no se cansa. El silencio de Jesús se explica porque solamente ha venido para la casa de Israel. Sin embargo, después de la resurrección, dirá a sus discípulos: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).
Este silencio de Dios, a veces, nos atormenta. ¿Cuántas veces nos hemos quejado de este silencio? Pero la cananea se postra, se pone de rodillas. Es la postura de adoración. Él le responde que no está bien tomar el pan de los hijos para echarlo a los perros. Ella le contesta: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos» (Mt 15,26-27).
Esta mujer es muy espabilada. No se enfada, no le contesta mal, sino que le da la razón: «Tienes razón, Señor». Pero consigue ponerle de su lado. Parece como si le dijera: —Soy como un perro, pero el perro está bajo la protección de su amo.
La cananea nos ofrece una gran lección: da la razón al Señor, que siempre la tiene. —No quieras tener la razón cuando te presentas ante el Señor. No te quejes nunca y, si te quejas, acaba diciendo: «Señor, que se haga tu voluntad».
+ Rev. D. Joan SERRA i Fontanet (Barcelona, España)

Palabras de San Juan Pablo II 
"Todos los católicos, en especial los casados
 deben ser los primeros en testimoniar
la grandeza de la vida conyugal y familiar
con una acción catequética y educativa más incisiva y constante,
que permita incentivar el ideal cristiano
de comunión conyugal fiel e indisoluble"

Predicación del Evangelio:
Jesús es para todos
La cananea lo había subrayado bien: dentro de algunos meses, los perros —representan aquí a los extranjeros— son más hábiles que los niños. Sobre todo en lo que se refiera al alimento.

Cuando Jesús le, dice que no está bien dar el pan a los perros, su respuesta es inmediata.

Hay que reconocer que la acogida reservada al Mesías por los hijos de Israel no ha tenido prisa. ¿Cederá los gritos de esta extranjera que lo ha comprendido y reclama su parte justa?

De hecho, Jesús nunca ha rezado tanto. En otras ocasiones, iba delante de los enfermos para curarlos. Aquí, son los discípulos los que insisten para que dé satisfacción a la mujer, pero quieren la tranquilidad mucho más que abrir las puertas del Reino a los extranjeros.

Jesús reafirma ante ellos que su misión primera se dirige “a las ovejas perdidas de Israel”. Entonces la mujer se prosterna ante él, reconociendo en Jesús a su maestro y Señor. Este gesto indica la segunda etapa de la misión de Cristo: una mujer de la región de Tiro y Sidón acaba de acoger el don de Dios que viene de los judíos (Juan 4, 22).

Su necesidad de salvación se expresa en la enfermedad de su hija por la que ella no puede hacer nada. Es ella la que sufre profundamente y pide el auxilio del Mesías ante su propia debilidad.

Dice en las palabras típicas de la tradición judeocristiana: “Ten piedad de mí, Señor, hijo de David.”

Como el amigo importuno en Lucas 11, 5-8, y la vida importuna en Lucas 18, 1-8, la Cananea insistirá hasta el fin. Se considera extranjera, pero también conoce la identidad de Jesús y su poder para librar a su hija. Ante esta confianza inquebrantable el Señor le dirá: “Mujer, tu fe es grande. Que se haga todo como quieres.” Y el autor concluye: “A la misma hora, su hija fue curada.”
© P. Felipe Santos SDB

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Ofrecimiento para sacerdotes y religiosas

Formulo el siguiente ofrecimiento únicamente para sacerdotes o religiosas que reciben diariamente "Pequeñas Semillitas" por e-mail: Si desean recibir el power point y los comentarios del Evangelio del domingo siguiente con dos o tres días de anticipación, para tener tiempo de preparar sus meditaciones, homilías o demás trabajos pastorales sobre la Palabra de Dios, pueden pedírmelo a feluzul@gmail.com 
Sólo deben indicar claramente su nombre, su correo electrónico, ciudad de residencia y a qué comunidad religiosa pertenecen.

Meditaciones
Te llamé a vivir, te hice hermoso con mis propias manos.  Te comuniqué mi vida, deposité en ti mi propio amor con abundancia.  Te hice ver el paisaje y el color.  Te di el oído para que escucharas el canto de los pájaros y la voz de los hombres.  Te di la palabra para decir "padre", "madre", "amigo", "hermano".
Te di mi amor más profundo.  No sólo te di vida, te estoy sosteniendo en ella.  Tú eres mi hijo amado, te conozco cuando respiras y te cuido cuando duermes.  No lo dudes.  Mis ojos están puestos en tus ojos, mi mano la tengo colocada sobre tu cabeza.
Te amo, aunque me olvides o me rechaces. Te amo aunque no me ames, ya lo sabes.  Podrás ir donde puedas y donde quieras, hasta allá te seguirá mi amor y te sostendrá mi diestra.  ¿O es que crees que yo como Padre puedo olvidar a mi hijo?  ¡Ni lo sueñes!  Desde que te hice ya no te puedo dejar solo, camino y sonrío contigo, vivo en ti.
Te lo escribo de mil maneras y te digo al oído y en silencio: Eres mi hijo, te amo.
Firmado: Tu Padre DIOS.

Los cinco minutos de María
Agosto 20
La palabra que mejor compendia la vida de la Santísima Virgen María es ‘Madre’, pues ella lo es doblemente: Madre de Jesús y Madre espiritual de todos los hombres.
Jesús, su primogénito, fue engendrado con amor, pero… ¡cuánto tuvo que padecer para dar la vida sobrenatural a los hombres!
Elegida por Dios para hacer renacer a los hombres a la vida divina, María debió padecer dolores proporcionados a tan sublime maternidad. Pensemos que también ella sufrió para darnos la vida de Dios.
Virgen María, bendita seas por todos los siglos por habernos dado a Jesús. Que los cristianos no midamos dolores para comunicar al mundo la Salvación.
* P. Alfonso Milagro
FELIPE
-Jardinero de Dios-
(el más pequeñito de todos)